Orphenica lyra (I) – Dedicatoria

Al muy alto y poderoso señor don Philippe príncipe de España, Rey de Inglaterra, y de Nápoles & c. Nuestro señor.

Muy alto y poderoso señor.

Sentencia es escrita en el libro de Job que el hombre nace más para experimentar la aspereza de los trabajos que para vivir sepultado en la ociosidad. Pues queriendo yo conforme a esta doctrina seguir lo uno y huir lo otro, elegí entre las artes la más proporcionada a mi inclinación que es la música, en cuyo ejercicio con continuo estudio he gastado la mayor parte de mi vida. Y puesto que a la bondad Divina, por oculto juicio suyo, le plugo desde mi infancia privarme de la luz corporal, no permitió su grandeza que mis trabajos quedasen sin fruto, pues en esta parte quiso comunicarme este talento. El cual por ser don suyo y dado de su liberalidad, me pareció que debía no tenerlo escondido, pues podía con él aprovechar a los que se precian de tan virtuoso ejercicio sacando a luz esta obra, primicias de mis trabajos. La cual me pareció dedicarla y ofrecerla a V. Maj. para que con tan crecido favor estuviese como en trono segura de toda emulación. Y así suplico a V. Maj. La reciba y favorezca, mirando más al ánimo con que se ofrece, que al ser que a la obra yo pude dar.

Miguel de Fuenllana (1554)

 

Para esta mi primera entrada he realizado una transcripción (modernizando algunas palabras y signos de puntuación para facilitar la comprensión del texto) de la dedicatoria del libro de vihuela titulado Orphenica lyra, publicado en Sevilla en 1554.

Miguel de Fuenllana, ciego de nacimiento, le ofrece al infante Felipe (futuro Felipe II) el fruto de su trabajo, para deleite de sus contemporáneos y goce de aquellos que lo volvemos a disfrutar casi quinientos años después.